Este 6 de diciembre, será presentada en sociedad por el el equipo de Paleontología de la Dirección Provincial del Patrimonio Cultural la réplica del cocodrilo Notosúquio, encontrado en los yacimientos de Tecpetrol “Los Bastos”. La presentación se realizará para toda la comunidad en el Museo de Ciencias Naturales de Senillosa, ubicado frente a la Municipalidad a las 10.

De hecho, el primer fósil de notosúquio hallado en el mundo data de 1896 proviene de las bardas del norte de la ciudad de Neuquén

Los cocodrilos Notosuquios convivieron con los dinosaurios y sobrevivieron. En el pasado, fueron un grupo de reptiles sumamente diverso. Según lo explicado por paleontólogos investigadores del CONICET – UNCOMA, “los notosúquios fueron abundantes y diversos durante todo el periodo Cretácico y se extinguieron hace unos 15 millones de años (periodo Mioceno de la era Cenozoica). En el tiempo en que vivieron, han podido pasar caminando de América del Sur a África debido a que no se había desarrollado aún el gran océano Atlántico que divide, en la actualidad, estos dos continentes. De esta manera, se registran fósiles muy parecidos de uno y de otro lado del Atlántico y fue una de las evidencias con las que contó el geofísico Alfred Wegener (en 1915) para su teoría de la unión de los continentes”.

Convivieron con los Dinosaurios y los sobrevivieron

Como se desprende de lo anterior, los notosúquios tuvieron su mayor abundancia y diversidad en el mismo tiempo que dominaron los Dinosaurios. De este modo, los cocodrilos australes vivieron a la sombra de esos terribles lagartos. Probablemente, algunos notosúquios se alimentaban de pequeños dinosaurios, como así también de sus huevos y pichones de otros de mayor tamaño. Y muy probablemente también fueron la comida de muchos terribles dinosaurios carnívoros. En Brasil, se han encontrado fósiles de un Sebecosuchia (gran notosuchio depredador) con restos otro notosúquio más pequeño, lo que denota que también se comían entre ellos.

En Neuquén y Río Negro

En Argentina existen muchos fósiles de notosúquios en las rocas del Cretácico, principalmente en las provincias de Río Negro y Neuquén, y algunos en las provincias de Chubut y Santa Cruz.

El primer fósil de notosúquio hallado en el mundo proviene de las bardas del norte de la ciudad de Neuquén. Fue descripto y publicado en 1896 por un paleontólogo inglés (Arthur Smith Woodward), bajo el nombre de Notosuchus terrestris, que significa “cocodrilo austral terrestre”. Desde entonces se han hallado muchos fósiles de notosúquios en América del Sur (principalmente en Brasil y Argentina) y África.

Este año, paleontólogos argentinos han re-estudiado el cráneo y mandíbulas del Notosuchus y han llegado a describir muchas características que se habían pasado por alto en estos largos años de la ciencia moderna. El nuevo estudio de más de 60 cráneos permitió que los paleontólogos describieran en detalle el cráneo y las mandíbulas del cocodrilo austral terrestre más conocido y que diera nombre a este gran grupo de cocodrilos australes (Notosuchia).

Notosuchus tenía un hocico ñato con la nariz dirigida hacia el frente, ojos orientados a los costados y huesos en los párpados a modo de visera, dientes para una dieta omnívora, e importantes adaptaciones para un modo de vida terrestre. Entre otras particularidades: órganos del olfato bastante desarrollado, para captar partículas de olor del aire; cavidades accesorias en el oído, probablemente relacionadas para una mejor captación de sonido, y un pobremente desarrollado sistema sensitivo en los labios; caracteres muy diferentes a cualquier cocodrilo actual semi-acuático.

Los fósiles de cocodrilos evidencian que este grupo de reptiles no fueron siempre iguales y que tuvieron una larga evolución con diversas formas, habitando ambientes tan diferentes como el marino y el terrestre. Fueron y son un grupo sumamente exitoso si consideramos que surgieron antes que los Dinosaurios, convivieron con ellos y si bien algunos se extinguieron, el grupo que habitaba agua dulces continua hasta nuestros días luego de más de 200 millones de años de historia de vida sobre la Tierra.